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La piel de los niños y recién nacidos

La piel es el órgano encargado de recubrir el cuerpo y de servir de protección contra los gérmenes, los cambios de temperatura, la radiación UV y de prevenir la pérdida de agua. Dado que al nacer, el recién nacido se debe enfrentar a un ambiente completamente nuevo, así mismo la piel de ellos se debe acostumbrar gradualmente al contacto con el exterior. La piel de los niños irá cambiando hasta el segundo año de vida.

Los estudios de fisiología indican que la piel de los niños tiene un grosor hasta 5 veces más delgado comparado al de un adulto, en consecuencia:

  • La piel de los niños es más vulnerable a los agentes irritantes y alergénicos del medio ambiente, pues su capa córnea (la que tiene como función barrera) al ser más débil, hace que la piel sea permeable al medio ambiente.
  • El manto hidrolipídico de los niños está poco desarrollado, por lo que la piel puede deshidratarse y resecarse con mayor facilidad.
  • Los melanocitos presentes en la piel de los niños son menos activos, por lo que su capacidad de autoprotección contra los rayos del sol es más baja.
  • La tolerancia y resistencia de la piel de los niños frente a cambios de temperatura bruscos o condiciones climatológicas extremas es menor, por lo tanto puede llegar a ser más susceptible a infecciones o irritaciones.

Al ser la piel de los niños más frágil e inmadura, frente a la piel de un adulto o niño mayor, esta necesita de atenciones especiales en el día a día, como mantenerla hidratada y protegida de los rayos del sol. Un producto que puedes usar es el Protector Solar Niños SPF60 de Haiko Natural, que además de proteger efectivamente la piel de tus niños, le aporta nutrientes vegetales 100% naturales que aseguran su óptimo desarrollo, aumentan sus mecanismos de autoprotección y la hidratan.